Se ejemplifica este estudio con el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) ya que partimos de la premisa que el SME es parte de un fenómeno que conlleva todo un proceso de relevancia para su estudio, es decir: económico, político, social, cultural e ideológico; es una imagen completa del proceso de modernización, logrado a través de la globalización y que se encuentra en lucha en contra del modelo neoliberal en México.
La Liga de Electricistas Mexicanos se disolvió. Más tarde, en 1914 se favoreció a los sindicatos de tranvías, motivando a varias industrias a sindicalizarse, como en el caso de los electricistas, así, surge el “Sindicato de Empleados y Obreros del Ramo Eléctrico”, que más tarde constituirá el Sindicato Mexicano de Electricistas, en la empresa Mexican Telegraph and Telephone y Teléfonos Ericsson, el 14 de diciembre de 1914, en el periodo del presidente interino, Eulalio Gutiérrez, y su primer comité fue conformado por Luis R. Ochoa como secretario general y a Ernesto Velasco como secretario del interior[1].
Se caracterizaba por no alcanzar grandes dimensiones, puesto que no contaba con experiencia, aunque formó parte de los cuatro grandes sindicatos mexicanos de electricistas: La Federación Nacional de Trabajadores de la Industria y Comunicación Eléctricas (FNTIyCE), el Sindicato Nacional de Electricistas Similares y Conexos (SNESC), así como el Sindicato de Trabajadores Eléctricos de la Republica Mexicana (STERM)[2]; también se caracterizaban por lograr llegar a acuerdos en conjunto de los trabajadores y la empresa de Mexican Light and Power. Era el único sindicato que lograba seguir sus estatutos, siendo democrático desde sus principios.
En 1917 Mexican Light and Power firma las peticiones del SME, pero en los posteriores años sufrirá por la represión carransista problemas económicos y sociales, incluso peligro de disolución que llevó a convocar elecciones en 1926, resultando electo Luis R. Ochoa y José Cabral como tesorero[3].
Posteriormente, en 1936 estalla una segunda huelga que logra un contrato colectivo de trabajo, con avances en derechos básicos laborales, como derecho a la organización, a la manifestación, a la huelga, amparándose en el artículo 123 constitucional, dándole nueva estructura a la empresa y a las relaciones entre esta y el sindicato, así como en las zonas de trabajo determinadas geográficamente[4], y se firmó el contrato colectivo más avanzado de la época[5].
En 1960 el SME participó en la nacionalización de la industria eléctrica, en la creación de la Compañía “Luz y fuerza Motriz”, y que unificó a distintos sindicatos en el SME, para que un solo sindicato negociara con LyFM, dando algunas distintas tareas a las demás organizaciones sindicales.
Desde el año 2000, el SME convocó a una lucha contra la privatización de LyFC; años más tarde con la decisión de una reforma del sector eléctrico en 2003, el SME rechaza la propuesta, puesto que dan iniciativa a la privatización, tanto de Luz y Fuerza del Centro, como para PEMEX[6]. A consecuencia de esto, el 27 de noviembre de 2003 el Sindicato convocó a una megamarcha[7]. Para evitar la privatización de LyFC, también se registró otra marcha en el 2005[8].
En el 2007 el SME se emplazó a Huelga[9] para exigir mejores condiciones laborales, pero ésta no se lleva a cabo. Es conveniente decir que desde su creación, el Sindicato se lanzó sólo a 3 huelgas, dos fueron por revisión del contrato colectivo (1916 y 1936), y una exigiendo un aumento salarial del 180%, a causa de la inflación en 1987[10].
El devenir del SME a sus 95 años lo coloca como uno de los sindicatos con mayor importancia del país, y que hace poco más de un año laboraba en la paraestatal “Luz y Fuerza del Centro”.
En el decreto de Extinción de Luz y Fuerza del Centro, el SME se ha manifestado a lo largo de la republica, pugnando por regresar a las antiguas condiciones de trabajo, puesto que su trabajo era la garantía que tenían y que les impide satisfacer de la misma manera las necesidades básicas con la nueva organización de industria eléctrica privada.
Entre las acciones del SME en contra del decreto, lograron la ayuda de varios sindicatos y movimientos, entre estos, el sindicato pidió ayuda a varios sectores claves, como la solicitud de unión de los Estudiantes Universitarios[11], sin encontrar muchas repuestas de ellos.
El 23 de Noviembre del 2009, once mujeres que trabajaban en Luz y Fuerza comenzaron una huelga de hambre, en la que se unieron posteriormente más trabajadores, y que duró 47 días[12].
Entre los métodos de protesta y manifestación del SME para impedir la reinstalación de Luz y Fuerza del Centro, podemos encontrar los siguientes: Convocatorias a “bajar el swtich”; bloqueos en las oficinas de la CFE; intento de diputados para irrumpir en las oficinas de LyFC en uso de su fuero; marchas, brigadeo de volantes, mitines, plantones, mantas con manifestaciones simbólicas, y perfomances en distintos lugares de la República Mexicana.
[1] Es importante destacar que en 1907, la Mexican Light Power obtuvo la concesión para generar y distribuir electricidad en toda la ciudad de México y en los estados de México, Puebla, Hidalgo y Michoacán.
[2] BASURDO, Jorge, “En el régimen de Echeverría: rebelión e independencia” en: LA CLASE OBRERA EN LA HISTORIA DE MÉXICO, Coord. Pablo Gonzales Casanova, Editorial Siglo XXI, México, 2005, pág. 247.
[3] Loc. cit.
[15] LA JORNADA, Patricia Muñoz Ríos, Año 27, Número 9539, 4 de Marzo de 2011, México Distrito Federal. (http://www.jornada.unam.mx/2011/03/04/)
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